miércoles, 17 de octubre de 2012

LA EXTREMADURA MEDIEVAL ISLÁMICA

Fuente :        http://recursos.educarex.es/

                                                              Foto : oto

La rapidez de la conquista de la España visigoda por los musulmanes queda evidenciada en nuestra región por la toma en el año 713 de Mérida, que constituía la única plaza de interés estratégico en la zona. A partir de ese momento, la presencia musulmana en Extremadura se prolongaría durante medio milenio, hasta principios del siglo XIII, época en que los avances de la reconquista cristiana por el oeste peninsular, integran a Extremadura definitivamente dentro de los reinos de Castila y León, unidos bajo el reinado de Fernando III (a partir de 1230).

“Si Mérida había sido la ciudad más importante de la época romana, será Badajoz la que cobre mayor relevancia durante los siglos de dominación musulmana. Extremadura se convertiría en la tierra fronteriza entre dos mundos, el cristiano y el árabe, donde se alzaron murallas, alcazabas, castillos y fortificaciones. Las órdenes militares (los Caballeros Templarios, la Orden de Alcántara y la Orden de Santiago) desempeñaron un papel muy destacado en la Reconquista y posterior repoblación, cuando Extremadura se incorporó al reino de Castilla y León.”

Por supuesto, a lo largo de esta etapa se suceden una serie de fenómenos y acontecimientos que podemos agrupar en los siguientes momentos históricos:

Dominio musulmán pleno.

Entre el año 713 y los inicios del siglo XII los territorios extremeños evolucionaron de una forma similar a los del resto de la mitad sur de la península, pasando por las etapas de Emirato y Califato de Córdoba, la fragmentaron de las taifas, la reunificación almorávide, etc. A lo largo de estos siglos Extremadura quedó bajo el dominio musulmán hasta que en los albores del siglo XII se inicia la reconquista de la región desde los reinos cristianos de León y Castilla

De los primeros años de la conquista se sabe que la presencia de árabes fue muy escasa frente al predominio de contingentes de bereberes norteafricanos, que llegaron en varias oleadas y se asentaron por todo el territorio extremeño. Durante los siglos VIII y IX se mantiene una estructura social y religiosa de convivencia de tres estructuras culturales; cristianos-visigodos, musulmanes-árabes y bereberes–musulmanes.

El cambio de la situación política acaecido en el año 756, primero con la instauración del Emirato de Córdoba, y posteriormente con la continuación del llamado Califato, suponen para las tierras extremeñas una etapa histórica de tranquilidad bajo la dependencia política de esta entidad. Gran parte de su territorio actual quedó encuadrado en una de las provincias fronterizas del estado musulmán, llamada Al-Garb, que venía a coincidir con la antigua provincia romana del la Lusitania.

De esta época cabe destacar algunos aspectos:

- la presencia de población bereber y árabe siguió siendo minoritaria, y el mayor porcentaje de sus habitantes pasó a ser el de los muladíes (cristianos convertidos al Islam) y el de los mozárabes (población islamizada pero de religión cristiana).

- La construcción o reforzamiento de alcazabas, atalayas y recintos amurallados para defender la región de los ataques procedentes de los cristianos del reino de León, hacia la mitad del siglo IX. Buenos ejemplos de estas construcciones de tipo militar lo constituyen los que se conservan en Mérida, Badajoz, Trujillo, Albalá etc.

- La prosperidad y riqueza de Córdoba se hizo patente también en la región: surgen numerosas poblaciones, que conservan su topónimo árabe, se introducen nuevos cultivos, se fomentó el comercio con multitud de ferias y mercados y, en general, la región conoció un período de bonanza económica y de progreso material y cultural.

Sin embargo, la unidad política del territorio islámico, se romperá a partir del califa Hissan III (1031), fragmentándose Al-Andalus en multitud de pequeños reinos que sustituían al califato. Es precisamente en el territorio extremeño donde se desenvuelve uno de los más importantes de esta nueva etapa histórica, teniendo como centro a la actual ciudad de Badajoz (la Batallyws árabe), enclave que durante el esplendor del califato se había desarrollado más que Mérida. Parece ser que los inicios de este reino taifa hay que buscarlos ya en los albores del siglo XI, a partir de de la deposición de las autoridades califales por un personaje llamado Al-Aftás, que proclamó su independencia instaurando la dinastía Aftasí, nombre con el que se conoce a este reinado. El territorio que controlaba el reino aftasí ocupaba fundamental mente la Extremadura noroccidental, la provincia de Badajoz y su prolongación hasta la costa atlántica por Portugal. Su independencia se mantuvo hasta finalizar el siglo XI, cuando los invasores almorávides asesinan al último de los descendientes aftasíes.

No obstante, una nueva invasión de pueblos procedentes del norte de Africa va a acabar con la desintegración de las taifas haciéndolas desaparecer y entre ellas sucumbe la de Badajoz. El territorio ibérico musulmán volvió a unificarse bajo el imperio de los almorávides (que gobernaron al-Andalus desde 1090 hasta, aproximadamente, 1146) y de los almohades (cuyo dominio se inició en 1147 y comenzó a llegar a su fin en 1212, tras su derrota en la batalla de las Navas de Tolosa).

“Durante el dominio árabe, Badajoz alcanzó un gran esplendor en tratados de historia, medicina y poesías líricas, y entre los escritores pacenses del momento se encontraban Jonás ben Abdalos (siglo X), Almuffar Said ben Aftas (?-1063) y el príncipe, poeta y creador de una gran biblioteca, al-Qabturnuh y su hermano, Abu l’Hasan.”

Dominio compartido con los reinos cristianos

en expansión por las tierras de las Extremaduras (territorios entre el Duero y el Sistema Central). Se refiere fundamental mente a dos momentos, relacionados con el siglo XII y con el XIII respectivamente.

La primera, aunque efímera conquista cristiana en territorio extremeño, tuvo lugar tras la toma de Toledo, en 1085, con la conquista de Coria por Alfonso VI, pero su expansión hacia el sur fue detenida en Sagrajas, cerca de Badajoz, lo que obligó al repliegue de los castellanos hacia el norte. Años más tarde, en 1143, Alfonso VII ocupó de nuevo Coria, esta vez más permanentemente, y la ciudad sirvió de punto de partida para incursiones cristianas en el territorio. La muerte de este rey, con la nueva división de sus estados entre sus dos hijos (León para Fernando II y Castilla para Sancho III) suponen una doble vía de reconquista en Extremadura, acordada en el tratado de Sahagún por cuanto su territorio situado al este quedará englobado en la zona de expansión de Castilla mientras que su lado occidental pertenecerá al reino de León, sirviendo la antigua calzada romana de línea divisoria de norte a sur. A partir de la segunda mitad del siglo XII, los leoneses protagonizan importantes campañas en las sierras del norte de Extremadura, partiendo de Ciudad Rodrigo, alcanzándose Alcántara en el año 1167 y después Cáceres. Paralelo a este avance, el reino cristiano de Portugal había logrado asediar Badajoz, aunque el rey leonés impidió su conquista. En los mismos años, el rey Castellano Alfonso VIII, desde Toledo, se asegura el dominio del territorio del Jerte, refundando la ciudad de Plasencia en 1189, concediendo a esta ciudad el dominio de una importante extensión de tierras que incluían los valles del Jerte, del Tiétar, Navalmoral y algunos pueblos de Salamanca y Ávila. A continuación se ocupó Trujillo y se inició la reconquista de la Serena. Sin embargo, estos avances duraron poco, pues la nueva oleada invasora de los Almohades supuso que las plazas y territorios ocupados por los cristianos en Extremadura pasaran de nuevo a ser dominio musulmán, excepto las zonas más al norte de la misma.

La segunda y definitiva fase de la reconquista en tierras extremeñas tuvo lugar el las primeras décadas del siglo XIII. De nuevo un acontecimiento político influyó en este proceso; ante el peligro del mundo islámico, los distintos reyes cristianos de la península se unieron para luchar contra el peligro árabe. En la conocida batalla de las Navas de Tolosa en el año1212, en la que fueron derrotados los almohades, se dio paso a una nueva correlación de fuerzas que permitió a partir de entonces la progresiva y rápida reconquista de Al-Andalus, salvo el reino de Granada. Desde 1213 se reinicia el proceso de ocupación en Extremadura por parte leonesa con Alfonso IX y, tras la reunificación de Castilla y León con Fernando III, las campañas militares se unifican ya bajo el reino de Castilla. Finalmente Extremadura queda incorporada al reino castellano plenamente desde la segunda mitad del siglo XIII.

2 comentarios:

El padre de Marwan dijo...

Todo correcto, excepto ese párrafo que dice: "Si Mérida había sido la ciudad más importante de la época romana, será Badajoz la que cobre mayor relevancia durante los siglos de dominación musulmana"

Durante los primeros siglos de dominio musulman de la actual Extremadura, seguirá siendo Mérida LA CIUDAD MÁS IMPORTANTE, capital de la Kora que lleva su nombre, MARIDA, (la mas grande, junto a la de Toledo y Zaragoza, por ser fronterizas) y a su vez, capital de la frontera o marca Inferior --- al-Tagr al-Adna --- (siendo Zaragoza de la Superior y Toleda de la Media)

Con el paso del tiempo, y debido a la reveldía de Mérida hacia Córdoba, la primera junto a Badajoz van a compartir importancia mutuamente. Precisamente esa reveldía de Mérida es lo que da lugar a la construcción de la Alcazaba Maredi y no precisamente para defenderse de los enemigos exteriros (los reinos cristianos), sino de la propia población emeritense.

La premacía de Badajoz solo se dará durante unas décadas, en el efímero reino de la Taifa pacense, territorio heredero de la Kora de Marida y a su vez de la provincia romano (y visigoda) de Lusitania.

Chafan dijo...

Gracias por la puntualización, pero rebeldía se escribe con b de bereber. Muy buen artículo, gracias por compartirlo, me aclaró algunas dudas. Resulta que aparte de Roberto Iniesta, hubo otra vez un Rey de estas tierras..