08/10/2012 - El periódico Extremadura PROFESOR FERNANDO VALDÉS

Por esa confusión, por esa dificultad de comprensión, hemos convertido una fiesta con muchas posibilidades pedagógicas en un carnaval de dudoso gusto. No sólo debiera divertirnos sino, también, formarnos y movernos a reflexionar sobre la tolerancia y la convivencia con los distintos a nosotros; a profundizar en el llamado “diálogo de civilizaciones”, que adopta, ahora, el presidente Rajoy –ya le vale-. Al-Mossasa ya no es una procesión, como querían algunos, ni un botellón, como preferirían otros. Es un pastiche. Trata, sólo trata, de recrear un mundo árabe que no existe. Hasta los vendedores marroquíes del mercadillo se creen que esto es un carnaval. No se reconocen a ellos mismos ni por el forro. Una celebración de lo árabe no es un mercadillo de tantos, donde los vendedores se visten como les sale. Ni un grupo de jovencitas haciendo que bailan la danza del vientre. Ni una zona de chiringuitos, donde se ofertan mojitos, y un cartelón dice: “Hermandad de la Virgen de la Soledad”. Valiente zoco.
Esta fiesta debe continuar, pero no con este aspecto costroso. Y no es cosa de dinero. No se le ha dado ningún relieve a los actos culturales –del teatro ni hablo, ni quiero-. ¿Y dónde estaba representada la comunidad islámica de Badajoz? Ciudadanos de aquí, como nosotros. ¿Se los invitó a participar? Si, en el futuro, se les ofreciera desempeñar algún papel a lo mejor la cosa comenzaba a cambiar de enfoque. A no oler tanto a rancio.
1 comentario:
La fiesta debe ser celebrada por reconocer todas las personas o eventos que dieron un gran cambio en nuestro país hoy en día.
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