martes, 24 de febrero de 2015

Un historiador dice que hay un yacimiento sin descubrir en la ladera de la Alcazaba

Badajoz, 22/02/2015- Hoy.es - Natalia Reigadas


José Antonio Hinchado delante de una de las formaciones en la ladera de la Alcazaba. :: pakopí

José Antonio Hinchado ha localizado varias construcciones que pide que se excaven y analicen para saber si son árabes, romanas o visigodas

«Badajoz está llena de misterios», dice José Antonio Hinchado Alba. Este pacense de 48 años indica que la historia, especialmente de su ciudad, comenzó a interesarle desde niño y actualmente es investigador de esta materia. Hace poco recorría las laderas de la Alcazaba estudiando una teoría y se topó con una sorpresa. Habían limpiado parte de la vegetación y localizó unos muros que antes no se veían. Él cree que se trata de un yacimiento romano, árabe o visigodo y pide que se realicen excavaciones.

Estos muros parecen estar formados por aglomerado, es decir, trozos de distintos materiales compactados. Se aprecian, por ejemplo, fragmentos de ladrillo en la mezcla. «Con la vegetación pueden confundirse con rocas, pero de cerca se ve que son formaciones realizadas por los hombres y que son muy antiguas».

Los arqueólogos apuntan a que se trata de los restos de una mina 

Lo que se ve, ya que puede haber otros restos enterrados, son construcciones que forman un pasillo con dos curvas. Al final hay una oquedad que parece ser una cueva, pero hay un árbol que impide el acceso.

La ubicación de estas posibles edificaciones hace que José Antonio Hinchado mantenga varias teorías aunque admite que solo tras una excavación y con diversos análisis podría datarse. «Lo único que queda claro es que son construcciones con la mano del hombre y que son antiguas».

Una de las hipótesis es que estos muros sean romanos, ya que a solo unos metros se encuentran los únicos restos romanos documentados en el casco urbano de Badajoz. También están en la ladera de la Alcazaba, muy próximos al Parque de la Legión. Se cree, aunque no hay un dictamen definitivo, que podría ser una villa.

Pero, ¿qué es? Hinchado es prudente e indica que solo tras una excavación podría determinarse con cierta seguridad. Sin embargo, dados los indicios y la ubicación, apunta a una serie de teorías. La más extendida es que podrían ser los restos de una mina. Las laderas fueron explotadas en diversas épocas con canteras y minas para extraer materiales. La importancia, por tanto, estaría en saber de qué época es este yacimiento analizando los materiales que se han acumulado.

Otra posibilidad es que esté relacionado con la Alcazaba y por tanto, tenga un origen árabe. Podría ser una galería de escape desde la fortificación, explica Hinchado, que vuelve a insistir, «había que excavar. Yo creo que, como muy moderno, es musulmán».

Este historiador ha investigado la zona a través de distintos documentos y mapas y señala dos indicios de que este yacimiento pueda ser antiguo. El primero es un plano de 1739 que dibuja la cerca vieja, es decir, por dónde discurría la muralla medieval de la ciudad, de la que recientemente han destapado restos en Puerta Trinidad. Ese mapa muestra cómo el muro se desvía en la zona como esquivando algún tipo de construcción. Hay este indicio hay que sumar otro. En un plano de 1645 se muestran las laderas de la Alcazaba y este lugar se señala con un punto rosa, según destaca Hinchado, como indicando que hay algo.

Ante todo este investigador explica que queda mucho por investigar sobre el pasado de la ciudad.


lunes, 15 de diciembre de 2014

¿Por qué expulsó Felipe III a los moriscos de España en 1609?

Madrid 03/12/2014 - ABC.es - César Cervera


                                  «La expulsión de los moriscos (1894)», de Gabriel Puig Roda. 

Los historiadores destacan las graves consecuencias económicas de esta decisión y califican de populista la medida impulsada por el polémico valido del Rey, el Duque de Lerma

¿Por qué expulsó Felipe III a los moriscos de España en 1609? 

El cardenal Richelieu, enemigo eterno de la Monarquía Hispánica, escribió en sus memorias que la expulsión de los moriscos de España constituía «el acto más bárbaro de la historia del hombre». Lo cual no es poco, dado que al cardenal, como a la mayoría de los líderes europeos de su época, no se le podía acusar precisamente de defensor de musulmanes ni de hombre fácilmente impresionable. Así, la decisión de Felipe III de expulsar a más de 300.000 moriscos –los convertidos de moros a la Fe Católica– fue tan salvaje como para retumbar los cimientos de la profunda Islamofobia que reinaba en Europa. Sus consecuencias económicas y demográficas también fueron desoladoras.

La palabra morisco hacía referencia a los musulmanes bautizados tras la conquista de Granada por parte de los Reyes Católicos. Ya fuera una conversión voluntaria u obligatoria, todos los habitantes de procedencia islámica fueron designados de esta manera. Tras un proceso para convertir a la población por medios pacíficos, una visita de los Reyes a Granada en 1499 hizo saltar las alarmas en la corte: el aire musulmán seguía impregnando la ciudad, tanto en sus vestidos como en sus costumbres. Es por esta razón que el Cardenal Cisneros tomó las riendas de la situación para lo que empleó toda clase de métodos, más intrusivos de lo que le habían autorizado los monarcas. No en vano, el clérigo cumplió con su objetivo puesto que fueron miles los musulmanes que recibieron el agua del bautismo, ya fuera de forma sincera o para seguir practicando el Islam en secreto, convirtiéndose en católicos romanos.

Durante el reinado de Carlos V, los moriscos se encargaron a través de donativos de que la conversión forzosa quedara aplazada por varias décadas. La Corona adoptó una posición flexible con ellos y les permitió que conservaran sus usos y costumbres. Sin embargo, Felipe II se propuso eliminar definitivamente los resquicios musulmanes de «la diócesis menos cristiana de toda la Cristiandad» –como la había definido el Papa– y espantar la posibilidad de que los moriscos ayudaran a los turcos a realizar un ataque directamente en suelo patrio. Las amenazas desde Madrid prendieron el levantamiento armado el día de Navidad de 1568, que se extendió por las escarpadas montañas granadinas.

Felipe II señala el camino a su hijo
  
Además de pródiga en episodios de extrema violencia, la Rebelión de las Alpujarras tuvo una duración, dos años, mucho mayor de la prevista por el monarca. El motivo estuvo en la descoordinación entre los marqueses de Vélez y de Mondéjar, así como en la escasa calidad de las tropas que residían en la península —las unidades de élite estaban en Flandes—. Precisamente para remediar estas carencias, don Juan de Austria, junto a Luis de Requesens, fueron puestos al mando de soldados llegados de Italia.

«No sé si se puede retratar la miseria humana más al natural que ver salir a tanta gente»

Aunque la lucha fue complicada y Juan de Austria –cuya actuación tuvo mucho que ver en que fuera designado almirante general de la Santa Alianza en Lepanto–, la victoria cristiana llegó en 1571 y trajo consigo una deportación general de los 80.000 moriscos granadinos hacia otros lugares de la Corona de Castilla, especialmente hacía Andalucía Occidental y las dos Castillas. La estampa de miles de niños, mujeres y hombres –muchos de los cuales no habían participado en la guerra– cargando desesperadamente con sus pertenencias provocó la compasión del hermano del Rey, Juan de Austria, que llegó a afirmar: «No sé si se puede retratar la miseria humana más al natural que ver salir a tanto número de gente con tanta confusión y lloros de mujeres y niños, tan cargados de impedimentos y embarazos».
La deportación general dispersó aún más la población morisca por España, donde ya se encontraban establecidos muchos núcleos que habían migrado previamente. Según varios análisis del ADN de la población actual de España, hay ausencia casi total de cromosomas típicamente africanos en Andalucía Oriental, pero una fuerte presencia de estos elementos (hasta 20%) en Galicia, León y Extremadura. Pero dispersar los moriscos no iba a acabar con los problemas sociales y religiosos que su presencia generaba a ojos de los monarcas. Muchos consejeros instaron a Felipe II a expulsarlos de todos los rincones de la península, pero los riesgos de causar una nueva insurrección armada hicieron desistir al Rey, que dejó que fuera su hijo quien llevara a cabo cuarenta años después algo que la corte madrileña veía inevitable.

Una decisión basada en el miedo

En materia internacional, el reinado de Felipe III es recordado por los procesos de paz que cerró con Inglaterra, Francia y Holanda, lo cual dio aire al exhausto Imperio español. De fronteras para dentro, la expulsión general de los moriscos fue su medida más célebre. A poco tiempo de acceder al trono en 1598, el Rey realizó un viaje a Valencia acompañado de su valido Francisco Gómez de Sandoval, el Duque de Lerma, defensor de mantener la situación como estaba, donde pudo observar de primera mano que la abundante población morisca de esta región funcionaba como un núcleo aislado. 

Los moriscos contactaron con el Rey de Francia para llevar a cabo una sublevación

La oposición de Lerma, que mantenía sustanciosos negocios con comerciantes moriscos, terminó cuando el Rey prometió compensaciones económicas para los nobles que pudieran verse afectados por una eventual deportación masiva. Así, el duque pasó rápidamente de ser el máximo defensor de esta minoría social, a ser el impulsor del plan de expulsión. 

Entre las múltiples razones que barajan los historiadores para que Felipe III diera luz verde a lo que su padre no se había atrevido a hacer 40 años antes, destaca la creciente amenaza para la seguridad interna que suponían los moriscos. El espectacular aumento demográfico de esta población, que en general seguía practicando el Islam en secreto, amenazaba con facilitar futuras invasiones extranjeras. Según los informes que manejaba la Corona, los moriscos de la región aragonesas habían contactado con el Rey de Francia, Enrique IV, para llevar a cabo una sublevación general con apoyo de barcos franceses. Aunque el plan podía no ser cierto, la posibilidad estaba ahí como lo había estado cuando Felipe II sospechó que los moriscos conspiraban con el Imperio Otomano para invadir España. 

Curiosamente, aunque se alzaron algunas voces críticas por la Europa cristiana, la expulsión también obedecía al intento de acabar la idea que corría por Europa sobre la discutible cristiandad de España a causa de la permanencia de los moriscos. Igual que ocurrió con la expulsión de los judíos de 1492, la Monarquía Hispánica buscaba con estas medidas sacudirse la fama de país de conversos y de herencia musulmana.

Dentro del plano personal, la Reina Margarita de Austria sentía aversión religiosa contra los moriscos y no resulta complicado imaginar que su opinión pudo influir poderosamente en Felipe III. A su vez, el Duque de Lerma creyó que capitanear la propuesta podría mejorar su mala relación con la reina, la cual terminó una década después por costarle el puesto, y la apoyó con firmeza. Tras un año de preparación, los primeros moriscos expulsados fueron los del Reino de Valencia (el decreto se hizo público el 22 de septiembe de 1609), a los que siguieron los de Andalucía (10 de enero de 1610), Extremadura y las dos Castillas (10 de julio de 1610), en la Corona de Castilla, y los de la Corona de Aragón (29 de mayo de 1610).

Consecuencias catastróficas para Aragón

La expulsión de los cerca de 300.000 moriscos que habitaban en la Península Ibérica aumentó inicialmente la popularidad del Duque de Lerma, puesto que la crisis económica que empezaba a consumir el Imperio español había convertido a los moriscos, como antes a los judíos, en la habitual cabeza de turco de todos los problemas sociales. Sobre todo porque mantenían sus costumbres musulmanas intactas, hasta el punto de que muchos ni siquiera hablaban el castellano.  

En el momento de la expulsión un 33% de los habitantes de Valencia eran moriscos
No obstante, desde la perpectiva económica se trató de un duro golpe para muchas regiones españolas. La expulsión de un 4% de la población perteneciente a la masa trabajadora, pues no constituían nobles, hidalgos, ni soldados, supuso una merma en la recaudación de impuestos, y para las zonas más afectadas (se estima que en el momento de la expulsión un 33% de los habitantes del Reino de Valencia eran moriscos) tuvo unos efectos despobladores que duraron décadas y causaron un vacío importante en el artesanado, producción de telas, comercio y trabajadores del campo. Si bien los perjuicios económicos en Castilla no fueron evidentes a corto plazo, la despoblación agravó la crisis demográfica de este reino que se mostraba incapaz de generar la población requerida para explotar el Nuevo Mundo y para integrar los ejércitos de los Habsburgo, donde los castellanos conformaban su élite militar. 

Los moriscos, por otra parte, no se disolvieron en el mar y aquellos que sobrevivieron a los episodios de violencia que acompañaron su expulsión terminaron dispersados por el norte de África, en Turquía, y otros países musulmanes. Muchos campesinos moriscos se vieron obligados, entonces, a convertirse en piratas berberiscos que usaron sus conocimientos de las costas mediterráneas para perpetrar durante más de un siglo ataques contra España.

lunes, 29 de septiembre de 2014

El alcalde de Badajoz, Francisco Javier Fragoso visita la caseta de la Mezquita de Badajoz en ALMOSSASA

Badajoz,26/09/14, Islam Extremadura


El alcalde de Badajoz, Francisco Javier Fragoso visita la caseta de la Mezquita de Badajoz, y comparte el té con el imam de la Mezquita.

Acompañado por la Concejal de Cultura, Paloma Morcillo, y miembros de su gobierno,  El alcalde de Badajoz, Francisco Javier Fragoso, visitó la caseta de la mezquita de Badajoz, alzada en Al Mossasa, en su edición 17.

El alcalde conversó  con el presidente e imam de la Comunidad Islámica de Badajoz Adel Najjar mientras compartían un té con dulces típicos.


El Alcalde mostró  su satisfacción por la participación de la Comunidad Musulmana  en las actividades sociales y culturales tanto organizadas por el ayuntamiento como por otras administraciones extremeñas. 

 Consta recordar que la caseta de la Mezquita de Badajoz en Al Mossasa, ha sido ofrecida de cortesía a la comunidad musulmana , por la Concejala de Cultura, Paloma Morcillo . 

domingo, 28 de septiembre de 2014

El imam de Badajoz diserta sobre la convivencia en Al Mossasa .

Badajoz, 26/09/2014 – Islam Extremadura


El Imam de la Mezquita de Badajoz, Adel Najjar ha disertado el miércoles, día 24 de septiembre , en las casas Consistoriales de la Plaza Alta, una conferencia sobre “ El islam en Extremadura : Cultura y Convivencia “ .

La conferencia se enmarca dentro  del ciclo de conferencias, que organiza la Asociación Amigos de Badajoz con motivo de Al Mossassa que celebra la fundación de Badajoz ( Batalyaws ) el año 875 por Abderrahman Ibn Marwan .


Durante su intervención, Adel Najjar defendió la convivencia y el respeto entre la comunidad musulmana , los distintos tejidos sociales y confesionales en Badajoz, “Formamos una parte de la sociedad pacense extremeña, y queremos echar nuestro grano de arena por el progreso de la ciudad de Badajoz, que nos une su pasado musulmán “dijo.


Como ha agradecido el esfuerzo del ayuntamiento de Badajoz y la asociación de los amigos de Badajoz, por revivir cada año el pasado musulmán de Badajoz, a través de la celebración de Almossasa ,” Nos alegramos al ver que los pacenses se sienten orgullosos de su pasado musulmán , y nos ánima a jugar un papel participativo en todo lo que favorece a la unión social para mejorar nuestra ciudad “ aseguró . 

Najjar ha destacado la importancia de facilitar la igualdad y la justicia social para nueva generación musulmana, que ha nacido en Extremadura, para protegerles del aislamiento y la marginalidad.
 También habló sobre la población musulmana que su nº asciende a más de 17.000 musulmanes, repartidos entre las dos provincias.


Asistió a la conferencia, la concejala de Cultura del ayuntamiento de Badajoz, Paloma Morcillo

Antes del comienzo de la charla, la mezquita de Badajoz ha invitado a los presentes un degustación de pasteles típicos árabes y té verde. 

sábado, 20 de septiembre de 2014

Tiempos de Al Mossassa, tiempos de Badajoz

Badajoz. 20/09/2014- www.aytobadajoz.es



 Llega finales de septiembre. Son tiempos de Al Mossassa, tiempos de una Badajoz que se funda sobre el espíritu legendario de Ibn Marwan y comienza su recorrido histórico donde el Reino diseñado por Sabur, del que ahora celebramos su milenio, y consolidado por la dinastía aftasí,llega a nuestros días con la satisfacción de que estamos recuperando nuestra historia desde el rigor del conocimiento y el divertimento de las emociones.

 Desde 1998, a iniciativa popular, Badajoz recuerda y celebra sus orígenes, su fundación, su andadura en la historia. Celebra que hubo un tiempo en el que sobre un solar en lo alto de un cerro se construyó una historia y celebra que, desde ese instante, Badajoz se situó en el mapa de los tiempos, en la geografía de los territorios ibéricos y europeos. Badajoz está en el mundo porque hubo quienes diseñaron su fundación y mantuvieron su pulso a lo largo de la historia y hasta nuestros días.
 Con la fiesta, recordamos aquellos tiempos de júbilo pero no nos quedamos solo en la fiesta. Hay en Al Mossassa actividades culturales que sobrepasan a lo festivo y que pretenden incidir en el conocimiento fehaciente de nuestros orígenes. Las actividades paralelas también despiertan, alientan y nutren las emociones de cuantos ven en la fiesta de la fundación de Badajoz un argumento para seguir profundizando en el conocimiento de nuestra ciudad.

 Cuando llega septiembre, Badajoz se viste de gala, se viste de fiesta, para recordar costumbres y leyendas, escritos y personajes, momentos y sentimientos que un día forjaron nuestra historia y, desde entonces, mantienen encendida la luz de una ciudad con alma. Una ciudad que festeja sus orígenes porque se siente orgullosa de ellos.

Francisco J. Fragoso Martínez
 Alcalde de Badajoz


jueves, 11 de septiembre de 2014

La Noche Blanca de Badajoz , Paseo por el Milenio

Badajoz, 07/09/2014 – Islam Extremadura

                   Los pacenses han disfrutado de una noche esplendida  ( Foto : Hoy Digital )

La comunidad islámica de Badajoz ha PARTICIPADO ayer sábado, día 6 de Septiembre en la Noche Blanca de Badajoz, que ha organizado la Concejalía de Cultura ( Ayuntamiento de Badajoz ) por el Milenio del Reino Musulmán de Badajoz ( BATALYAWS ) .

Los pacenses han vivido una noche esplendida, disfrutando de 182 ACTIVIDADES diferentes repartidas por 69 lugares en toda la ciudad de Badajoz.


La comunidad musulmana ofreció una degustación de Té y pasteles típicos árabes, en la sede de la Concejalía de Cultura, sita en la calle Soto Mancera, causando una gran sensación ENTRE los visitantes pacenses que acudieron al acto de la Jornada .

Esta actividad se enmarca dentro de las actividades SOCIO culturales que desarrolla la comunidad musulmana con el objetivo de fomentar la convivencia y el pluralismo en la sociedad pacense . 

martes, 26 de agosto de 2014

La Concejalía de Cultura organiza nuevos actos de Milenio

Badajoz, 21/08/2014 - islam Extremadura


La concejala de Cultura del ayuntamiento de Badajoz, Paloma Morcilla, ha recibido hoy Jueves, día 21 de agosto, en su despacho sita en la calle Soto de Mancera nº 8, al imam de la Mezquita de Badajoz, Adel Najjar .

Durante la reunión, la concejala informó al imam de Badajoz, las actividades que va organizar Concejalía de Cultura, enmarcadas en el programa de actos del Milenio del Reino de Badajoz, como se trató la participación de la comunidad musulmana de Badajoz en los actos que se desarrollarán el día 6 de Septiembre.  

Consta recordar que el ayuntamiento de Badajoz celebra desde octubre 2013 el milenio del Reino musulmán de Badajoz, con distintos actos culturales a lo largo del año, veintena de actividades culturales, entre las que se incluyen cine, música, exposiciones, visitas guiadas por la Alcazaba, y finalizará con las fiestas de Almossasa finales de septiembre 2014 . 


martes, 12 de agosto de 2014

Medinas مدن إسلامية


Ciudad de Fez ( Marruecos ) 

      Resulta curioso que uno de los tópicos más arraigados sobre los árabes y su cultura sea el del plano complicado y laberíntico de sus ciudades. Se suele contraponer el geométrico orden romano con el islámico hasta, en ocasiones, para demostrar la supuesta superioridad de una cultura sobre la otra. Pues bien, aunque pueda extrañar a alguien, hay que afirmar rotundamente que las ciudades árabes son todo menos caóticas. Se rigen por una lógica muy rigurosa y se atienen a principios muy medidos: defensa del viario público y, a ultranza, de la intimidad familiar y prioridad para el cumplimiento de los preceptos religiosos. Por estos motivos, los servicios públicos se organizan de fuera a dentro. Se deja, hablando de los cascos urbanos clásicos, lo público profano junto a las grandes arterias y en el anillo externo; próximo a la cara interior de la muralla. Y, a partir de ahí, conforme se avanza hacia el centro, se colocan los edificios religiosos y crece el número de los espacios privados, cuyas puertas evitan en lo posible, aunque la ostentación juegue en ocasiones su papel, el viario principal, disimulándose en pequeños adarbes o callejones, por lo general sin salida.

Se ha tendido a contemplar los cascos históricos árabes con un ojo colonialista, como si su modo de evolucionar y llegar hacia nosotros hubiera sido intemporal y no sujeto a procesos de crecimiento o deflación demográfica. Una misma ciudad pudo adoptar históricamente perfiles muy distintos. O sea, el espacio intramuros, nunca urbanizado del todo en el momento de una fundación, a veces se colmataba y exigía ampliaciones, pero, otras, se vaciaba de población. Cuando los árabes fundaron en terreno yermo sus ciudades fueron muy regulares. Ahí estaban, para demostrarlo la Bagdad del califa al-Mansur –circular- y la Madinat al-Zahra de Abd al-Rahman III –rectangular-. Todo esto lo menciono a propósito de Batalyús, esa ciudad celebrada y desconocida. ¿Cómo era: regular o irregular? ¿Mantuvo siempre el mismo plano o varió en función de la Historia? ¿Era muy grande?, ¿se parecía a alguna de las ciudades clásicas del Islam, acaso a Qurtuba o a Fas? A ver qué son capaces de sacar de los trabajos en la urbanización burlesca de El Campillo.

Me referí ya al plano de las ciudades islámicas, sobre todo de las occidentales. Siempre se toma el ejemplo de Fez para justificar su aparente desorden urbano y eso requiere matizaciones. No se puede comparar de modo automático cualquier trama urbana peninsular con la de la ciudad marroquí para justificar su arabismo, porque las condiciones geográficas, físicas y hasta políticas eran radicalmente distintas. No niego que el caso “Batalyús” tiene mucho que ver en su esquema y, en parte, en su relieve, con Fez, que, además, se fundó con poca distancia temporal. En ambos casos el terreno es accidentado, aunque más escabroso en la magrebí que en la andalusí. Sin embargo, el resultado final parece radicalmente distinto. Fez sigue siendo islámica en su estructura y Badajoz es ya una ciudad cristiana. La pregunta es si hay rasgos comunes entre el casco de una y el primitivo de la otra. Y hay varias. Uno de esos parecidos es que la medina y la alcazaba quizás tuvieran una muralla común en algún momento – en Batalyús está por demostrar -, pero, lo que sí es seguro es la presencia de una explanada, de límites imprecisos, entre ambas zonas de la ciudad. Eso pasó en la Fez de la primera época, pero también entre la nueva ciudad palatina de los Meriníes –XIII-XIV-, llamada Fez la Nueva, y la parte antigua, Fez la Vieja. Algo semejante puede verseen Mekinez –Meknes- (Marruecos), aunque sea del siglo XVIII, y, por cierto, en Tulaytula/Toledo, donde la famosa plaza de Zocodover es un resto fósil de ese vacío constructivo intermedio. Batalyús también lo tuvo y algún vestigio se detecta en el trazado actual.

                                               Ciudad de Mekinez –Meknes- (Marruecos)

Por ese motivo la actuación urbanística que quiere hacerse en El Campillo no sólo no es seria en términos arqueológicos, también puede ser muy dañina. Un vacío de restos arqueológicos no es indicativo de nada, acaso de casualidad. Si no se acomete una campaña extensiva, no sondeos de máquina controlados, se van a destrozar, por exclusión, muchos testimonios urbanísticos. Y se va a acabar con el parcelario histórico, sin justificación alguna, en beneficio de una muy cuestionable operación, profundamente atentatoria contra el Patrimonio. Y antidemocrática, porque impide el derecho de todos a hacer preservar la memoria histórica. A pesar de las formas, vencer no es convencer. Convendrá recordar los nombres.

El casco urbano de Fez (Marruecos), considerado como modelo para analizar las ciudades islámicas medievales de Occidente posee una gran lógica interna, a pesar de su aparente anarquía, si tenemos en cuenta que se extiende, en razón de la captación y evacuación de aguas, sobre dos laderas, entre las cuales corre un río. Como en Batalyús el caserío se hallaba en cuesta. Aquí, hacia el Wadi Ana, mucho más ancho y caudaloso que el de la urbe magrebí. Y, además, como todas las escorrentías conducen a un cauce, en ambos casos, el trazado de las calles principales hubo de ahormarse a esa orientación. Algunas de las del casco urbano actual de Badajoz deben mantener, por eso, un trazado muy cercano, si no idéntico, a las primitivas árabes. En Fez, a las dos principales se las conoce como Cuesta Grande y Cuesta Chica. Y en el centro del caserío, apartada de la muralla exterior y accesible desde todos los puntos, se levantaba la mezquita mayor, donde hoy la iglesia de San Agustín. Y -¡qué coincidencia!- el muro más largo del templo se levanta mirando a La Meca, como en la gran aljama de Qurtuba. No hacia el Sur, como se ha insistido hasta el aburrimiento, sino con un desvío de unos 20º hacia Oriente. Seguramente el “mihrab” batalyusí – nicho que señala en las mezquitas a la ciudad sagrada del islam- se debía notar al exterior y, como siempre en Fez, estar colocado de forma perpendicular -90º- a la calle paralela meridional más cercana: hoy José Lanot.

O sea, ni Fez es tan desordenada, ni Batalyús tan distinta a otras ciudades árabes. En los dos casos el viario mira al río. Y, si nos guiamos por los datos arqueológicos, que trabajosamente vamos obteniendo a pesar de nuestras autoridades y malamente publicando gracias a su mezquindad, la población que antecedió a Badajoz poseía una planta bastante más que regular. Con las calles longitudinales mirando al río y a sus vados y con las puertas principales orientadas al Norte y al Sudeste, aunque      hubiera      otras.   Una    explanada –Campillo arriba, Campillo abajo- separaba la alcazaba de la medina, la zona administrativa y militar del caserío habitado. Podemos hablar de un urbanismo ordenado y poco tortuoso, al menos en principio. La expansión hacia el Este, primero, y hacia el Oeste, después, son posteriores en mucho a la fundación de en torno a 880.

La mezquita de Badajoz se suma al Milenio con una jornada de convivencia vecinal

Badajoz, 18/06/2014- Hoy.es - A.G


Asistió a la Jornada cuyo lema “Por una convivencia presente y futura “, la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Badajoz, Paloma Morcillo; el Concejal de Medio Ambiente, Antonio María Ávila; el Director del Museo Arqueólogo de Badajoz, Guillermo Kuts; Portavoz de IU Badajoz, Manuel Sosa; Presidente de la Prensa de Badajoz, Antonio Tinoco; Manuela Martin, Jefa de Información del Periódico HOY, y representantes de los distintos colectivo sociales, especialmente de la Margen Derecha, donde está ubicada la Mezquita de Badajoz .Foto: hoy.e /jose-vicente-arnelas

La comunidad musulmana de la ciudad se prepara para el Ramadán. A partir del 28 de junio inicia su mes de ayuno y antes de la fiesta grande, la mezquita del Gurugú abre sus puertas a todos los vecinos de la ciudad.

Ayer por la tarde acogió a un centenar de invitados donde Adel Najjar, el imán de Badajoz, ofreció té y pasteles tradicionales a los asistentes. El imán lleva ya cuatro años organizando un día de apertura para que representantes políticos, vecinales y de las distintas asociaciones locales conozcan su labor. En esta ocasión, la visita toma más protagonismo por la conmemoración del Milenio del reinado de Badajoz.

Adel Najjar ha querido sumarse a la efeméride. «Los vecinos de Badajoz están muy orgullosos de su pasado musulmán y nosotros lo celebramos y decimos que también lo debemos estar por la aportación presente y futura», dice.


                                                    Foto: hoy.e /jose-vicente-arnelas

La mezquita recibió hace tres años un premio nacional del Ministerio de Justicia por su capacidad para promover la integración de los fieles en la vida diaria de Badajoz. La mezquita no se limita al culto religioso, también participa en el proceso comunitario de El Progreso, en todas las actividades del barrio y colabora con el resto de asociaciones de la Margen Derecha. Igualmente recibe visitas de colegios e institutos y el propio imán imparte conferencias por los centros a los jóvenes.

Adel Najjar lleva años pidiendo a las autoridades regionales y locales que autoricen un cementerio musulmán en la ciudad. En España ya hay más de una veintena y Extremadura es la única comunidad que todavía no ha autorizado un punto de enterramiento en la tierra.

                                                      Foto: hoy.e /jose-vicente-arnelas

A falta de esta autorización, los musulmanes de la ciudad llevan a sus familiares cuando fallecen a Madrid o Andalucía, donde están los más cercanos. El último caso, cuenta Adel Najjar, fue hace pocos meses con el fallecimiento de un vecino de Almendral.