jueves, 11 de junio de 2009

El Ministerio de Vivienda adjudicará este año la obra de rehabilitación de la Alcazaba Árabe de Badajoz

Badajoz, 11 Jun. (EUROPA PRESS)
El Ministerio de Vivienda adjudicará este año la obra de rehabilitación de la Alcazaba Árabe de Badajoz, según anunció en nota de prensa la Delegación del Gobierno en Extremadura.
En concreto, indicó que el proyecto derecuperación de elementos y recintos de la Alcazaba Árabe de Badajoz, cuyo presupuesto total es de 12 millones de euros, está en trámite de supervisión y "en breve" se licitará.
Asimismo, añadió que está previsto que después del verano quede adjudicada la obra de la fase correspondiente al tramo entre las puertas de Carros y Alpéndiz.
La intervención prevista en la Alcazaba de Badajoz consiste en la rehabilitación integral de todas las murallas, las seis torres principales, cinco puertas de acceso y elementos defensivos existentes en la misma. También se actuará en la mejora de las laderas que rodean este recinto y en el tratamiento interior del recinto amurallado.
Por último se adecuará la Alcazaba para sus usos turísticos y de ocio con la intención de recuperar pequeñas construcciones preexistentes, incluyendo la creación de un pequeño centro de interpretación y un espacio de servicios hosteleros para visitantes.
Cabe recordar que en la rehabilitación de la Alcazaba se invertirán 12 millones de euros, de los cuales el 50 por ciento lo aportará el Ministerio de Vivienda, el 25 por ciento procederá de la Junta de Extremadura y el 25 por ciento restante del Ayuntamiento de Badajoz.
Por otra parte, la Delegación añadió que a lo largo del mes de junio también será licitado el proyecto de rehabilitación del palacio episcopal de Llerena para uso museístico. Se trata de una obra cuyo presupuesto es de 2.627.897 euros y que contempla la recuperación del palacio para uso de museo, archivo, biblioteca, fonoteca, centro de interpretación del arte mudéjar y oficinas.

domingo, 7 de junio de 2009

Fermín Mayorga publica un libro sobre la epopeya de 'Los Moriscos de Hornachos'

Estuvieron dos años en Marsella e Italia antes de arraigarse en Marruecos
Foto : Fermión Mayorga es especialista en la Inquisición y lleva años investigando sobre los morsicos/ HOY
Hornachos 15/05/09 , Juan Aguilar Sánchez - Hoy Digital
Historia de piratas y corsarios, la gesta de los moriscos 'hornacheros', sigue siendo una epopeya digna de un guión cinematográfico con tintes épicos y un triste final para estos hombres y mujeres que fueron expulsados de su tierra en la época de Felipe III. Ahora y cuando se conmemora el IV Centenario de su expulsión Fermín Mayorga, natural de Cheles publica un libro bajo el título 'Los Moriscos de Hornachos. Crucificados y Coronados de Espinas', un libro donde aporta nuevos documentos a esta historia que se estudia en las Universidades de muchos países.
Mayorga especialista en la Inquisición de Llerena, ha estado durante 3 años investigando en el Archivo de Simancas y en el Archivo Histórico Nacional, las actuaciones llevadas a cabo por este Santo Tribunal contra los vecinos de Hornachos, casi 3.000 que «fueron hostigados y denunciados por su condición de moriscos (es decir, españoles musulmanes)» y finalmente expulsados de España en el 1609, hace 400 años.
La población de Hornachos, al sur de Badajoz, era prácticamente en su totalidad morisca desde hacía años, se dedicaban a cuidar sus huertas, al comercio y a la cría de hojas de mora para los gusanos de seda. A pesar de abrazar públicamente al catolicismo, iban a los llamados «desbautizaderos» con el fin de apostatar de la fe cristiana a la que eran obligados, para seguir con su fe y seguir orando en dirección a la Meca rindiendo culto a Mahoma.
En la primera parte de este libro se describen los comienzos del Santo Tribunal de la Inquisición de Llerena que «peinaba la población y cogían presos a los vecinos de Hornachos que eran denunciados por algunos de los escasos cristianos viejos, que vinieron a cristianizar la población, así como por los frailes del Convento de San Ildefonso, y que por pensar de forma diferente fueron llevados a las cárceles secretas de este Tribunal, otros fueron quemados en la hoguera, y también condenados a galeras a remar como galeotes».
En la segunda parte del libro se describen las huertas y se documentan con nombres y apellidos la propiedad de las mismas, y en una última parte se aporta también documentación donde se afirma «que estos moriscos no fueron directamente a Marruecos como apuntan algunos historiadores, sino a Marsella y a Italia donde estuvieron aproximadamente unos dos años para después de nuevo ser expulsados y en ese momento sí se asentaron en el norte de África, haciéndose corsarios como venganza al Rey de España y también a la Iglesia».
La acción de los corsarios extremeños se desarrolla en la zona costera y en alta mar. Los corsarios de Hornachos se acercaban a la costa para dar caza a las pequeñas embarcaciones de cabotaje que por allí navegaban, a los barcos pesqueros que por allí faenaban y también, para desembarcar algunos miembros de la tripulación que efectuaban una observancia entre los habitantes de las zonas costeras apresando a pastores de ganado, labradores y moradores de los poblados cercanos.
No había un tiempo específicamente señalado para salir a hacer el corso. Lo hacían durante todo el año, aunque se pueden indicar dos momentos fundamentales: la campaña de verano, la cual, que se lleva a cabo en los meses de junio y julio, y la de invierno, que se efectúa predominantemente en octubre. En esta última es cuando consiguen el mayor número de presas, ya que no se veían obstaculizados por los corsarios españoles que normalmente sólo salían en verano.
El espacio geográfico donde suelen realizarlo se circunscribe al Mar Mediterráneo y al Océano Atlántico. Los navíos y las embarcaciones de mayor tonelaje en algunas ocasiones rebasan el estrecho de Gibraltar; unas veces llegan hasta las Islas Canarias y cruzan a lo largo del cabo de San Vicente en espera de apresar las embarcaciones que a su vuelta de América se dirigen a los puertos de Cádiz y Lisboa; otras, recorren la costa portuguesa y llegan en sus correrías hasta las costas gallega y asturiana, algunas incluso a Brasil y a Islandia.
Pérdidas
Niños, mujeres, religiosos, religiosas, alcaldes, gobernadores y otros apresados, serán sus capturas más importantes. Las pérdidas humanas fueron cuantiosas. Muchos tripulantes de embarcaciones, pasajeros que iban de una ciudad a otra, pescadores que faenaban, soldados que se dirigían a sus destinos y gentes que habitaban en las cercanías de la costa fueron apresados por los corsarios de Hornachos, pasando a engrosar el grupo de los cautivos cristianos en Berbería.
Entre las posibles formas de liberación la más importante es el canje, tanto el particular como el general que tiene efecto en las redenciones de cautivos, tema en el que nos vamos adentrar para conocer los documentos de los padres trinitarios y con ellos, la realidad de los corsarios extremeños en Salé- Rabat. La bandera que ondeaban en sus barcos era «una cruz símbolo de su cristianismo anterior y unas dagas, una bandera temida por todos los barcos con los que se cruzaban».

viernes, 15 de mayo de 2009

"A los moriscos los miraban como extraterrestres"

Foto : Leila Maziane
15/05/2007 M. De La Corte / Granada - Diario de Sevilla
Cuentan que un viajero inglés visitó la tierra de Salé, una ciudad construida en Rabat por los moriscos extremeños tras su expulsión, y dijo que allí había encontrado a mejores cristianos que en la propia España. De estos moriscos habló ayer Leila Maziane, de la Universidad Hassan II-Mohammadia, durante su conferencia en el congreso.
¿Qué significó Salé para los moriscos?
Salé es una tierra de exilio, una tierra que recogió unos 15.000 moriscos extremeños hace unos 400 años y se convirtió en un verdadero puerto corsario en el Marruecos atlántico. Lo más interesante es que es una ciudad que se convirtió en pocos años en cosmopolita, porque si el fondo de la población era morisco-extremeña asistimos a una emigración importante al puerto de Salé de horizontes diferentes del Magreb, pero también de Europa en el caso de los renegados. Eso la convirtió en el primer puerto de comercio pero también de corso magrebí en el siglo XVII.
Sin embargo, cuando llegaron los extremeños, ¿hubo algún tipo de enfrentamiento con los bereberes autóctonos?-Cuando llegaron, los marroquíes del frente de Salé les miraban como si no fueran musulmanes. Hoy en día se sigue hablando de los musulmanes de Rabat. Eran musulmanes pero se sospechaba mucho de su forma de ver el Islam, porque los marroquíes del frente miraban con cuidado todo lo que viniese de la otra orilla.-¿En qué se diferenciaban?-En aspectos como los vestidos o la comida pero sobre todo en ciertas prácticas del Islam diferentes al Islam local. Además muchos de ellos eran cristianos. El núcleo duro de Salé eran los hornacheros que mantenían el uso del idioma árabe pero los moriscos que llegaron después y fueron las verdaderas víctimas de la expulsión no. Ellos eran de una fe muy débil y realmente no sabían si eran musulmanes o cristianos. -¿Qué les supuso esa debilidad de fe?-Los marroquíes eran más estrictos en sus creencias. Los moriscos, después de ocho siglos de vida en España, estaban influidos por las transferencias culturales. Miraban al Islam de otra manera. Cuando llegaron a Marruecos les miraban como si fueran extraterrestres.-¿Y a pesar de eso dice que fue una ciudad cosmopolita?-Se convirtió en un lugar de convivencia porque lo que les unía era el lucro. Por supuesto la actividad corsaria convirtió la ciudad en una ciudad donde convivirían musulmanes, judíos, renegados, cautivos y también comerciantes cristianos o cónsules que estaban presentes en el terreno salesino en el siglo XVII.-Podría ser un modelo a seguir obviando, claro está, la actividad corsaria...-Efectivamente Salé era un lugar de convivencia donde todo el mundo de cualquier religión vivía en simbiosis. Había una convivencia entre todos los salesinos porque reunió a gente que venía de fuera. Se instalaron allí en una época por diferentes motivos y construyeron una ciudad pero también una identidad propia.-¿Y cómo se gobernaba?-Al principio, Salé formaba parte del reino de Marruecos, bajo el sultán Moulay Zidane, pero en 1627 se erigió en una república que funcionaba con un gobierno formado por 16 personas y que se renovaba cada dos años. Principalmente estaba compuesto por los hornacheros, el núcleo duro de Salé, pero pasó que los moriscos que empezaron a ser más numerosos reclamaron una parte del gobierno y del rendimiento de la actividad corsaria. Tras guerras entre ambas partes, el gobierno terminó estando formado por hornacheros y moriscos. La república duró 13 años y en 1667 llegaron los alauitas.-Con ganas de quedarse con los beneficios del corso...-Al principio los hornacheros armaron en Salé nueve naves para atacar a los españoles para vengarse. Al principio querían vengarse sólo, pero luego se convirtió en una actividad muy provechosa y siguieron así durante un siglo y medio porque era una manera de estar presentes en la red económica internacional. Ese botín de mercancias enriqueció no sólo a los armadores, sino también a los pobladores porque el corso era como una empresa en la que invertían. Todo el mundo ganaba y cuando llegaron los alauitas cambiaron los mecanismos del corso y dejó de interesar a los salesinos, porque el botín ya no era un beneficio. El sultán se lo quedaba todo.

jueves, 14 de mayo de 2009

Moriscos: historia de una expulsión

Foto : Un asistente visita la exposición en el pabellón de Al-Ándalus del Parque de las Ciencias de Granada.
Jerónimo Páez, presidente del Legado Andalusí, abre en Granada un congreso coordinado por él mismo y en el que se abordará, "sin nostalgias ni mitificaciones", un capítulo crucial y traumático de la Historia de España
Manuela De La Corte / Granada - diario de sevilla
El congreso internacional Los Moriscos: historia de una minoría recuperará en Granada uno de los capítulos más importantes de la memoria de España y el Magreb. El cuarto centenario de la expulsión de los moriscos supone un momento propicio para recordar y analizar la "historia más fértil y conflictiva" que el director del encuentro, Jerónimo Páez, propone hacer nuestra "sin nostalgias ni mitificaciones". El presidente de la Fundación Legado Andalusí se expresó con rotundidad ayer durante la presentación: "No nos equivoquemos. Esto tampoco fue un paraíso perdido" que se esfumó en el siglo XVII, pero sí "la raíz, el sustrato humano, cultural y social de lo que somos hoy".
Un decreto firmado el 9 de abril por Felipe III estableció la expulsión del territorio de la Monarquía Hispana de cerca de 300.000 moriscos, radicados en su mayoría en Aragón, Valencia, Murcia y Granada. Trescientas mil personas que tuvieron que emigrar al norte de África y que vivieron "una emigración terrible y traumatizadora". Si en el plano moral aquel decreto impulsado por el duque de Lerma supuso una barbarie de dimensiones colosales, en el plano social, económico y político supuso para España un retroceso de años.La fundación que preside Páez abandera proyectos como el que comenzó a rodar ayer en el Parque de las Ciencias granadino para hablar no sólo del pasado de la influencia árabe-magrebí, sino también de sus consecuencias y del futuro de las relaciones entre el sur de España y la orilla sur del Mediterráneo. Por eso, más allá de las conferencias y el debate que susciten, Páez destacó en su intervención inaugural las publicaciones que resultarán de las ponencias de los expertos, así como la puesta en marcha de la Ruta de los Moriscos en la Alpujarra, Túnez o Marruecos. Y reclamó asimismo mayor compromiso y concreción para Granada. "Es una pena que esta ciudad, con la potencialidad que tiene para ser la ciudad cultural y referente de toda España, no tenga un proyecto importante y concreto" , dijo. A la urbe nazarí le corresponde por historia y tradición, añadió, "más que a ninguna otra, pero sin olvidar a las demás provincias". Así comenzó Páez su presentación del congreso, porque estaba en el lugar y momento perfectos para dirigirse a la Junta de Andalucía, al Ayuntamiento, al Patronato de la Alhambra, a la Universidad, a CajaGranada... "Aquí hay mucho museo -afirmó el presidente del Legado Andalusí - y mucha gente, pero hay que sentarse a dialogar". Todas las instituciones estaban presentes y a todas les recordó lo que Granada se merece por "el magnífico legado cultural que posee".

sábado, 25 de abril de 2009

La comunidad islámica de Badajoz crea un blog en árabe sobre Badajoz y su origen islámico.

http://www.bataliusarabe.blogspot.com/
Badajoz, 25 de Abril de 2009
La comunidad islámica de Badajoz ha creado un blog en árabe sobre la ciudad de Badajoz y sus orígenes islámicos cuyo objetivo es ofrecer una ventana cultural a más de 400 millones que hablan el idioma árabe y viven en 22 países.
El blog cuyo nombre es Batalius بطليوس ofrece al internauta árabe la posibilidad de conocer la historia musulmana de Badajoz que ha sido fundada por el líder musulmán Abderramán Ibn Marwan en el año 875.
El blog ofrece, también informes, documentos y fotos de los monumentos y sitios interesantes en la ciudad.
Consta recordar que la comunidad islámica de Badajoz que ya tiene publicado un blog en castellano con las mismas características, pretende jugar un papel social, cultural y aportar su granito de arena por el progreso de la sociedad pacense extremeña.

jueves, 16 de abril de 2009

La comunidad musulmana de Badajoz revive el origen musulmán de la ciudad pacense

Badajoz 16 de Abril de 2009 - Islam Extremadura
La comunidad islámica de Badajoz eligió el nombre de “Batatius “para llamar su equipo de Futbol que ha formado para participar en los encuentros amistosos con las otras comunidades y asociaciones musulmana pertenecientes a la unión de comunidades islámicas de Extremadura.
El objetivo de esta iniciativa es revivir el origen musulmán de la ciudad de Badajoz “ Batalius “ que ha sido fundada por el Abderrahaman Ibn Marwan en el año 875 .
Otro objetivo es fomentar la amistad y el dialogo entre la comunidad musulmana de Badajoz y otros colectivos extremeños a través de organizar jornadas deportivas y partidos amistosos entre sus respectivos equipos.

lunes, 2 de marzo de 2009

Moriscos de Hornachos y República de Rabat

Foto : restos del castillo musulman de Hornachos
El faro digital, Antonio Guerra Caballero
lunes, 02 de marzo de 2009
Los moriscos procedentes de la población extremeña de Hornachos llegaron en su mayoría en 1610 a Rabat, aun cuando otros en menor número lo hicieron también en las poblaciones marroquíes de Tetuán, Tánger, Fez, Chauen, etc.. Y se asentaron en la margen izquierda del río Bou Regreg, que pasa por Rabat, entonces llamada Salé la Nueva, para diferenciarla de la otra ribera del río llamada Salé la Vieja que ocupaba la margen derecha del río, que es sinuoso de orillas arenosas y aguas peligrosas que hacían difícil su navegación, y que estaba formada por antiguos musulmanes autóctonos del antiguo Marruecos, entonces llamado Berbería. Gran parte de ellos no eran árabes, sino bereberes o berberiscos.
Todavía hoy, la población llamada de Salé conserva su diferenciada personalidad con la de Rabat, pese a que un puente y la administración municipal las hayan unido.
Estos antiguos habitantes rabatíes no vieron con buenos ojos la llegada en masa de los moriscos procedentes de España, sobre todo, porque estos últimos tenían ya distintas costumbres y tradiciones, las mujeres vivían de forma más liberal, tenían una cultura más moderna y avanzada y una forma distinta de vida; hablaban una especie de dialecto que ni era árabe ni español, sino una mezcla en muchos casos de ambos idiomas, mientras que los anteriores moradores de la actual capital marroquí eran bastante más conservadores y apegados a sus viejas y ancestrales costumbres; y, aun cuando ambas poblaciones practicaban la misma religión, la de los hornacheños era menos ortodoxa, no tan rígida y más abierta; de manera que los llegados de Extremadura no tardaron en entrar en colisión en sus relaciones con los antiguos habitantes de Rabat.Los de Hornachos comenzaron por amurallar la antigua ciudadela situada en la parte de la Medina de Rabat, llamada la “Fortalesa”, viviendo así separados de los antiguos pobladores. Las desavenencias entre ambas poblaciones se hicieron casi irreconciliables, hasta el punto de que en 1627 los originarios de Hornachos se declararon autónomos y hasta llegaron a proclamar la llamada República independiente de Salé, que lo fue durante varios años y hubo algunos países que la reconocieron, incluso habiendo nombrado embajadores en ella, como Inglaterra, Francia, Alemania y Holanda. Y, dado que llegaron en masa y no disponían de otro medio de vida, pues no tuvieron más remedio que dedicarse a la piratería y al comercio, actuando como tales piratas en embarcaciones que llevaban a cabo sus hostilidades en el Estrecho de Gibraltar, en las costas de Ceuta, y también en el litoral de la Península más próximo, como Cádiz, Huelva, Málaga y Granada. Unas veces actuaban en grupo de embarcaciones dirigidas por sí mismos, y otras en connivencia con los turcos, que por entonces igualmente eran hostiles a España. Fue una pequeña república que desarrollaba su vida interior sin obedecer a los Sultanes; pero, finalmente, las autoridades marroquíes les hicieron ciertas concesiones de autonomía municipal y terminaron por acatar la autoridad del entonces Sultán de Marruecos, tras la llegada al poder de Muley Ismael, ya en pleno siglo XVIII.El primer gobernador de la República independiente del Salé fue Brahim Vargas, famoso corsario que consiguió hacer muy rica y próspera aquella vieja ciudad de Rabat a base de dedicarse a la piratería y al comercio con España y otros países ribereños del Mediterráneo, para lo que llegó a disponer de una muy importante flota de galeones que era bastante temida incluso por las más importantes potencias navales de aquella época. Recién llegado de Hornachos a Rabat abrazaba la religión cristiana, pero luego se convirtió al islamismo. Sus descendientes son los actuales Bargasch de Rabat, que fue, y continúa siendo, una influyente familia de la capital marroquí. Su último ascendiente de Hornachos, al tiempo de la expulsión, fue también el último alcalde morisco que tuviera la citada localidad extremeña de la provincia de Badajoz.Otra familia muy influyente que también gobernó Rabat fue la apellidada Naqsis. Igualmente, Tetuán fue, entre 1727 y 1912, una ciudad de lujo, cuna de hombres eminentes que llegaron a desempeñar los primeros puestos del Estado marroquí, fueron los Torres, Lucax, Medina, Erzini, Lebbadi, Salas, Aragón, Delero, Cegrí, Ercaina, Bennuna, Aljatib, Baeza, Requena, etc. Pero los hornacheños, no olvidaron nunca sus orígenes españoles, y hasta llegaron a acumular grandes fortunas en la vieja capital marroquí con la finalidad de poder algún día regresar a Extremadura, a su Hornachos natal, donde nacieron españoles, conservando muchos de ellos las llaves de las casas que cientos de años antes habían tenido que abandonar a la fuerza. Entre los apellidos moriscos que más destacaron en Rabat figuran los citados Vargas (Bargasch ahora por mutación), Chamorro, Tredambo, Al-Fajar, Zapata (ahora sebatta), Palambo, Torres, Peña, Chaves, Guevara, Lara, Mendoza, Crisebbo, Cortobi (Córdoba), Cuevas, Sierra, Mendoza, Marchina, Álvarez, Gómez del Castillo. En 1941, los descendientes de aquellos viejos moriscos españoles eran denominados por el Instituto de Altos Estudios Marroquíes como “Los que se distinguen de los hanifiin, porque son generalmente muy blancos de piel y tienen una fisonomía muy parecida a la europea; son muy limpios y muy urbanizados; sus casas suelen sor preciosas, sus mujeres son muy hábiles en bordados, y parecen tener un mayor grado de civilización”. Hasta 1943 los gobernadores de Rabat eran todavía de origen morisco. Y, recién llegados de Hornachos, se solían distinguir porque sobre sus vestimentas llevaban una especie de bandolera cruzada al pecho y hasta la cintura, porque era un derecho que estando en España les había concedido a algunos el rey español Felipe V. Hace sólo unos años, creo que en 2003, aparecieron en Hornachos dos manuscritos del siglo XV empotrados secretamente en una pared al derruir una vieja vivienda, escritos en árabe, pero entremezclado con numerosas tendencias españolas. Son un devocionario islámico y un cuaderno de caligrafía árabe que utiliza textos coránicos, ambos sin autor conocido y aparecen escritos en dos tintas, de color negro para las consonantes, y de color rojo para las vocales. Tiene 234 páginas, la mayoría con seis líneas y bastante simétricas, hasta el punto de que los huecos que quedan al final de líneas se rellenan con algún dibujo. La Junta de Extremadura los guarda como preciosos tesoros o “joyas bibliográficas”,que recuerdan aquella época de los moriscos extremeños.Había luego en Rabat otros moriscos que no eran procedentes de Hornachos, sino que fueron venidos de otros lugares de Andalucía, y de los que algunos también se ubicaron tras la expulsión en Fez y Tetuán. Y eran muy aficionados a la música. Desde el siglo XV hasta el XX, no se concebía en buena parte de Marruecos ninguna fiesta pública ni privada en la que no tomaran parte los músicos andaluces, algunas de cuyas orquestas estaban subvencionadas por los propios Sultanes, porque se trataba de canciones tiernas y y apasionadas y cantos que encierran toda la poesía y la emoción de los jardines de Andalucía.; siendo creencia tradicional que cada “nuba” tiene relación con una pasión o estado de ánimo, destacando la canción llamada “Ya Assafi”, que encierra la melancolía de las puestas del sol vista desde la torre granadita de la Vela, y que comienza: “ Granada, Granada, de tu poderío ya no queda nada...”. La huella del pasado morisco de Rabat es todavía hoy visible en la larga muralla rojiza que cierra el lado sur de la Medina de Rabat. Se la conoce como la muralla de los andaluces, pero fue edificada por los moriscos extremeños llegados de Hornachos.Los moriscos hornaceros, constituyeron una comunidad que aportó aspectos muy importantes a la historia de España de hace 400 años, cuyo IV Centenario ahora se conmemora. Se trata de dos poblaciones hermanas que por la fuerza quedaron separadas, los que se quedaron y los que fueron arrancados a la fuerza de Hornachos. Fueron echados de una tierra próspera, de unas huertas llenas de naranjos y limoneros que era lo que más le gustaba a los antiguos moriscos, las norias, el regadío, las huertas, la agricultura, las fuentes, los pilares, sus calles y las casas angostas de la parte alta de dicha población; de las que sus descendientes hoy todavía conservan la memoria y la nostalgia, por transmisión de padres a hijos, el recuerdo y el afecto de dos poblaciones segregadas debido al fanatismo religioso y a la intolerancia de aquella época, que nunca debió de darse por ninguna de las dos partes.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Los moriscos de Hornachos

Foto : Pueblo de Hornachos
El Faro Digital , Antonio Guerra Caballero
lunes, 23 de febrero de 2009
Hornachos es una pequeña población de la provincia de Badajoz, que se encuentra situada en la comarca extremeña llamada Tierra de Barros, en la parte suroeste de la Comunidad Autónoma de Extremadura, próxima a Villafranca de los Barros, comarca ésta bastante fértil. El año 2007 Hornachos alcanzaba los 3.829 habitantes, y el municipio está ubicado en la llamada Sierra Grande, entre dos valles, llamados el de los Moros y el de los Cristianos.
Su casco urbano se asienta sobre la ladera sur de dicha sierra, en un emplazamiento escabroso de extraordinaria grandiosidad y belleza paisajística, configurándose a modo de como si fuera una gran espina dorsal que traza la divisoria entre Tierra de Barros y la otra comarca extremeña limítrofe conocida por La Serena, y también llegó a dividir los que en tiempos de Taifas fueron los reinos árabes de Badajoz y Toledo.
Desde sus alturas se divisan unas preciosas panorámicas en todos los territorios circundantes. A finales del siglo XVI la población estuvo rodeada por un cerco amurallado en el que vivieron más de 10.000 habitantes, que constituyeron uno de los focos moriscos más importantes de España, algunos de los cuales eran los viejos mudéjares o musulmanes que, cuando el año 1234 la población fue reconquistada por la Orden de Santiago, pues buena parte de sus habitantes musulmanes se quedaron a vivir con la nueva población cristiana, mientras que otros grupos moriscos llegarían después entre la segunda mitad y finales del siglo XVI, concretamente, hacia 1569-1570 llegaron los procedentes de la llamada Hoya de Málaga, Vélez-Málaga, Marbella y Serranía de Ronda; aunque otros también llegaron de la provincia de Granada, cuando unos y otros fueron deportados desde estas últimas zonas hacia las de Extremadura y Galicia. Todavía hoy la localidad conserva huellas muy marcadas de su pasado morisco, a través de su casco antiguo, cuyas empinadas y tortuosas calles se conservan formadas por casas antiguas que datan de aquella época, con sugestivos rincones pintorescos como los que forman las de Chamorro, Francisco, Peña, Enfermería, Plata, Tellada, Larga, Gata, Hogueras, etc, con hermosas portadas de enfatizados recercos, cornisas y áticos, rejería y piedras armeras, como los que presentan las calles Pío IX y Calvo Sotelo, con casonas hidalgas correspondientes a los siglos XVII y XVIII.Pues bien, cuando el 9-04-1609 el rey español Felipe III dictó el Bando general de expulsión definitiva de España de los moriscos, dicha orden fue luego sucesivamente ejecutada por medio de otros Bandos menores de expulsión según las zonas o regiones en las que los mismos habitaban. Y según refiere el historiador Antonio Domínguez Ortiz, en referencia a lo que en la época de expulsión dejara escrito Luis Cabrera de Córdoba en sus llamadas “Relaciones”, quien vivió desde 1569 a 1623 y fue diplomático y cronista real durante el reinado de los reyes de España Felipe II y Felipe III, en la página 396 de las mismas, entre otras cosas, escribe en una “Relación” fechada en febrero de 1610 en la que recoge informaciones llegadas a la Corte sobre la expulsión de los moriscos de Andalucía, Murcia y Hornachos, y el mismo refiere en sus crónicas las vicisitudes que corrieron los moriscos de Hornachos al ser expulsados, que fueron las mismas que los de los demás lugares que se tuvieron que marchar.Textualmente dicho cronista refiere: “En esta villa extremeña (en Hornachos) se han hecho muchos castigos por las muchas muertes y delitos cometidos contra los cristianos viejos. En Sevilla y su tierra, y también en Granada, donde hay personas muy ricas y con oficios muy honrados, se demandó exceptuar de la expulsión a los descendientes de cristianos viejos aunque tengan raza de moriscos por las hembras, ni los que descienden de moros de Berbería, ni de turcos que se vinieron a convertir, ni los que tienen privilegios por servicios hechos a reyes pasados, que son muy antiguos en España y han conservado con buen nombre, que son llamados mudéjares. Y asimismo se ha escrito a los obispos que reserven los que tuvieren aprobación de buenos cristianos”. Es decir, lo anterior revela que lo mismo en Hornachos que en las demás lugares de donde los moriscos fueron deportados hacia la entonces Berbería (Marruecos), no fueron expulsados todos los que había, pese a los muchos que tuvieron que marcharse, sino que quedaron, sobre todo, los mudéjares, que fueron los que estaban más integrados con los cristianos, por haber sido los primeros que se quedaron a vivir con estos últimos tras que fuera reconquistada la localidad. Y en la página 389 se recoge: “ Se ha hecho el viaje tercero, que son más de 70.000 los que han salido del reino, y las galeras se han recogido para no navegar más este invierno, y servirán los navíos que se han traído de Portugal y otras partes para pasar los moriscos que quedan, que dicen serán más de 40.000, y que se cree que, acabados de llegar todos, irá S.M. a aquel reino para concertar muchas cosas que tendrán necesidad de remedio, por quedar dicho reino muy afligido y maltratado”.El 11-04-1609, anotaba Cabrera en la página 367 de su “Relaciones”: “Se ha dicho que ciertos moriscos habían pasado a África con embajadas de los demás al rey Muley Cidán, ofreciéndole 60.000 hombres armados en España y mucho dinero, y que se hallaban allí otros embajadores de parte de las Islas que le ofrecieron los navíos que quisiese, aunque fuese por hacer un puente y atravesar el Estrecho de Gibraltar; lo cual, aunque no haya de tener efecto, no puede dejar de dar cuidado acá”. Pero el 9 de mayo anotaba que Muley Cidán “se había reído de la embajada de los moriscos, porque le interesaba estar a buenas con el rey de España, dado que su opositor el rey de Fez, había llegado a España con solicitud de ayuda y Felipe III lo había acogido con su séquito en Carmona, haciéndolo a costa de todos, en que se gastan 300 escudos cada día, y se ha ordenado a los señores que cayeren en el camino por donde pasará para venir desde el Algarbe a Carmona que le aposenten y lo hagan a costa de todos”. La expulsión de los moriscos a Berbería estaba ya decidida por deliberación del Consejo de Estado de 4 de abril, basándose precisamente en el cambio dinástico ocurrido en Marruecos; pero el secreto del acuerdo fue bien guardado. Y detalles que nos refieren otras crónicas de Luis de Córdoba vienen a revelarnos los bienes tanto en metálico como en especie que a los moriscos se les dejaba sacar de España, así como el hecho muy significativo de que, concretamente los de Hornachos tuvieron que pagar menos derechos que los expulsados de otros lugares. Así, en la página 39 de la “Relación” escrita el 13-03-1610, se dice: “La expulsión de los moriscos de Andalucía, Granada y Murcia pasa delante; y se entiende que, por más guarda y cuidados que se ponen para que no se saquen oro ni plata, sacan mucho por las vías secretas que ellos saben, y porque no les quiten los hijos de siete años abajo encaminan todos su embarcación para Francia e Italia, y el lugar de Hornachos sólo pagó 22 ducados de derechos, y asimismo se van muchos de aquí (de Madrid) con las mercaderías que han sacado, y ha habido moriscos de Sevilla que han pagado de flete 4.000 ducados...Con la licencia que se ha dado a los de Castilla la Vieja y la Nueva, Extremadura y La Mancha, todos registran lo que llevan en Burgos delante del conde Salazar, y se les han tomado más de 50.000 escudos de oro y joyas que llevaban escondidos, y cadenas dentro de sogas de esparto, y por excusar estas cautelas han dado orden que se les deje sacar oro y plata la mitad de lo que registraren y lo otro quede para S.M. porque también encarecían mucho las mercancías que sacaban. Y como se ve la voluntad con que se van, y que cada día crece el número de los que van saliendo, se les ha prorrogado el término de veinte días más, pues es mejor que salgan con suavidad y de su voluntad que no a la fuerza, si bien se conocerá la falta que harán en el encabezamiento de las alcábalas y otras rentas reales”.Pero no sólo los moriscos que salieron para el Norte de África lo hicieron hacia Marruecos, sino también a Túnez y Argelia. Así, en otra “Relación” de 20-12-1609, el cronista recoge que el conde de Aguilar, general de Orán, escribía: “Que era grande el número de moriscos que se habían quedado en aquella ciudad, porque se adentraban los alarbes (nómadas), los robaban y mataban; lo habían visitado 20 de los llegados de Valencia, de los más principales, diciéndole que eran cristianos, y que no habían conocido la verdad hasta que han visto las abominaciones de los moros de aquella tierra, y querían morir como cristianos. Pusiéronlos presos, y se espera la orden que se dará sobre ellos”. (Próximo lunes, los moriscos de Hornachos en Rabat).

jueves, 12 de febrero de 2009

El epitafio perdido de Al Mansur

HISTORIA ARQUEOLÓGICA
Una nueva publicación de la Academia de la Historia y una conferencia hacen revivir la historia arqueológica de la inscripción funeraria del fundador de los aftasidas
Mercedes B. Timón - Hoy Digital
Constituye el principal enigma de la arqueología de la capital pacense. Los arqueólogos se refieren a él como «el epitafio perdido de Al Mansur» y se trata probablemente de la pieza histórica procedente de Badajoz cuya existencia se ha recogido con más profusión en catálogos arqueológicos de toda Europa. Afortunadamente. Porque esta piedra, que es una de las más estudiadas y mejor documentadas de toda España y de la que ya hay noticias escritas a comienzos del siglo XVIII, desapareció luego para convertirse en un misterio que no ha dejado desde entonces de interesar a los especialistas.El epitafio perdido del rey Al Mansur debía superar al menos en cuatro veces el tamaño de otra inscripción funeraria relativa al mismo rey y que sí se conserva actualmente en el Museo Arqueológico de Badajoz.
En el epitafio perdido se citaba el nombre de Al Mansur y también el día de su muerte, su cronología vital y se expresaban algunas recomendaciones piadosas. En el mundo islámico, este tipo de piezas solían estar vinculadas al lugar de la muerte del personaje al que se refieren, pero no hay forma de saber por las referencias existentes sobre la de Al Mansur si ésta fue reutilizada para la construcción de una iglesia en la Alcazaba pacense o estaba próxima al lugar de un hipotético enterramiento de los reyes de taifas que reinaron sobre Badajoz.Entre la mucha documentación existente del desaparecido epitafio de Al Mansur se conservan dos dibujos que reproducen su texto.RecopilaciónLa historia del epitafio perdido ha vuelto a la actualidad a raíz de una conferencia que el pasado sábado pronunciaron en el Museo Arqueológico de Badajoz los profesores Isabel Rodríguez Casanova y Alberto Canto García. Ambos pertenecen a la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Rodríguez Casanova es doctora en Prehistoria y Arqueología y Canto García es profesor titular de Arqueología y Numismática. 'Avatares de una inscripción aftasí' fue el subtítulo que pusieron a su conferencia para hablar de esta inscripción que fue documentada por última vez en la Iglesia de Calatrava de la Alcazaba de Badajoz, cuyos restos son hoy visibles frente a la entrada de la Biblioteca Regional.Alberto Canto se muestra escéptico sobre la posibilidad de que se pueda encontrar algún día la lápida perdida y no quiere elucubrar sobre lo que califica como «arqueología ficción». Lo más probable es que la pieza esté rota. Debió desaparecer en el periodo comprendido entre 1827 y 1845. En la primera fecha, la piedra estaba todavía situada en la Iglesia de Calatrava. Allí se hicieron excavaciones en 1845 y ya entonces se da cuenta de su desaparición. La leyenda dice que podría estar incorporada a los cimientos del Hospital Militar, donde hoy se ubican la Biblioteca Regional y la Facultad de Biblioteconomía.Fundador :Trabajos sobre este epitafio se conocen desde comienzos del siglo XIX, ya que se hicieron traducciones modernas sobre su contenido. Alberto Canto dice que la novedad del trabajo emprendido junto con la profesora Rodríguez Casanova es que nunca se había estudiado en su conjunto la totalidad de la documentación existente sobre el mismo. Los dos profesores contactaron con este tema a raíz de su participación en la elaboración de un libro que ha publicado la Real Academia de la Historia sobre su colección epigrafiada. Les interesó, y continuaron con el rastreo de la peripecia de la esquiva pieza arqueológica. Sobre el epitafio escribieron en su día autores prusianos, suecos, italianos y franceses. También fue objeto de algunos de los primeros estudios sobre epigrafía que hicieron los ilustrados españoles. Los dos profesores de la Autónoma decidieron entonces reconstruir toda la investigación existente en torno a esta pieza y el resultado fue expuesto el pasado sábado en la conferencia del Museo Arqueológico pacense. «Pensamos que es de justicia histórica que quienes tengan la primera información de este tipo de cosas sean los ciudadanos de Badajoz», dice Alberto Canto.Al Mansur: Al Mansur fue el fundador de la dinastía aftasida que gobernó sobre la actual capital pacense. Sucedió a Sapur, que fue el primer rey taifa de Badajoz y había muerto en el año 1022. Alberto Canto dice de Al Mansur que «fue un personaje importante, porque da autonomía a uno de los más importantes reinos de taifas junto con el de Sevilla, con el cual tiene algunos enfrentamientos, y con los de Valencia y Zaragoza. Sin duda es uno de los reinos más importantes del oeste de la península Ibérica junto con toledanos y sevillanos. Fue uno de los pocos monarcas de los que se ha conservado la inscripción funeraria». Alberto Canto hizo una campaña de prácticas arqueológicas en la Alcazaba de Badajoz en su época de estudiante y también ha hecho estudios sobre la colección de monedas del Arqueológico. Sus excavaciones fueron anteriores a la campaña que hace años dejó al descubierto la planta de la Iglesia de Calatrava, donde el epitafio perdido de Al Mansur fue visto por última vez. Sobre las posibilidades arqueológicas que aún ofrece la Alcazaba de Badajoz dice que cuenta con la ventaja de que hay mucho sitio para trabajar y está exento de la presión de las construcciones urbanas. «Quedan bastante cosas que se podrían investigar, pero la pregunta sobre cuáles son ellas debería responderla la Consejería de Cultura, que es la que tiene autoridad y potestad y criterios de trabajo», dice el profesor Canto.Preguntado sobre qué lugar ocuparía la Alcazaba de Badajoz en un ranking sobre las existentes en la Península dice que eso carece de sentido. «Todas son importantes en su lugar y en su momento. Pero, desde luego, es una de las fortificaciones más importantes, no sólo de época islámica sino de siglo posteriores y de las más impresionantes de toda Extremadura. Tiene y ha tenido siempre muchas posibilidades de investigación».